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Detrás del Uniforme · 01/09/2026 · Prevención

Hablemos de suicidio policial. Mis custodios no son un hastag en el mes de la prevención.

A mis custodios el problema no les da tregua en función del calendario.

Agente de policía sentado con las manos juntas junto a su gorra, ilustrando el peso emocional del servicio

Hoy es 1 de septiembre. Estos días empiezan los carteles, los lazos amarillos, los posts con el teléfono de la esperanza y el hashtag de turno. El 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y, durante unas semanas, todo el mundo hablará de ello. Después llegará octubre y el tema desaparecerá hasta el año que viene.

Te voy a decir una cosa que no me gusta nada tener que escribir: a mis custodios el problema no les da tregua en función del calendario. No espera a septiembre. Tampoco descansa en agosto ni se toma vacaciones en Navidad.

Las cifras lo confirman. Desde 2001 se han quitado la vida 476 policías y guardias civiles en España: 286 de la Guardia Civil, 190 de la Policía Nacional. Una media de 19 al año, sin bajar. Y probablemente sean más: entre 2018 y 2023, el Ministerio del Interior registró 123 casos, mientras que las asociaciones profesionales contaron 165. Un 35% más. Alguien no está sumando bien, o alguien no está contando todo.

Detrás de cada número hay un agente que aprendió, desde el primer día de academia, que aguantar es parte del oficio. Que un policía no se derrumba. Que pedir ayuda es reconocer que no vale para esto. Ese es el verdadero enemigo, más que cualquier cifra: la idea de que llevar el uniforme te obliga a ser un superhéroe, y que un superhéroe no tiene permiso para tener miedo, para estar agotado, para no poder más.

Por eso me preocupa cuando la prevención del suicidio se convierte en una campaña de un mes. No porque esté mal hablar de ello en septiembre, al contrario, hay que aprovechar cada altavoz que se abra. Me preocupa cuando el problema parece apagarse en cuanto se quita el cartel. El estigma no entiende de fechas señaladas. Y un agente que hoy no se atreve a pedir ayuda tampoco se va a atrever el 11 de septiembre solo porque ayer fue el día mundial.

Lo que yo defiendo con INVICTUS no es una campaña. Es trabajo continuo, todo el año, en tres frentes concretos:

Aprender a detectar las señales de alarma antes de que se conviertan en crisis.

Aprender a regular lo que pasa en el cuerpo y en la cabeza cuando el estrés se acumula turno tras turno.

Aprender que pedir ayuda no es una debilidad, sino una decisión profesional tan estratégica como pedir refuerzo antes de entrar en una vivienda.

A mis custodios les entrenaron para ir hacia el peligro cuando todos los demás corren en dirección contraria. Nadie les entrenó para levantar la mano y decir "no puedo con esto". Ese entrenamiento también hace falta, y no cabe en un mes.

Así que no, no vamos a esperar a septiembre. Este mes seguirá siendo el mismo trabajo que llevamos haciendo todo el año, y el mismo que seguiremos haciendo cuando lleguen octubre, noviembre y el año que viene.

Si eres uniformado y llevas tiempo aguantando solo, escríbeme. No hace falta que sea el día mundial de nada.

Cris Afonso. Psicóloga especializada en el bienestar emocional de los cuerpos policiales. Experta en abordaje integral de la conducta suicida.

Si estás pasando por un mal momento o te preocupa un compañero, la línea 024 de atención a la conducta suicida está disponible 24 h, todos los días, gratuita y confidencial. Urgencias: 112.

Cris Afonso · Psicóloga especializada en gestión emocional para cuerpos policiales

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